2019-10-28

Carta - A Celia de la Serna [Mayo 1954]


Ciudad de Guatemala, 10 de mayo de 1954 

Vieja:
  […] Además de mirar el porvenir con gusto a asado, mi residencia va para adelante aunque con toda la pachorra propia de estas tierras, y supongo que dentro de un mes podré ir al cine sin estar acoplado a ningún bondadoso vecino. Tengo prometido algo que ya creo le conté al viejo, y también le conté mis proyectos muy a la ligera. El 15 he resuelto dejar esta pensión y tirarme a campo libre con una bolsa de dormir que heredé de un compatriota que pasó por estos lugares. De esta manera podré conocer todos los lugares que quiera, salvo el Petén adonde no se puede ir así porque es la estación de las lluvias, y podré escalarme algún volcán, ya que hace mucho tiempo tengo ganas de verle las amígdalas a la madre tierra (qué figura bonita). Esta es la tierra de los volcanes, y los hay para todos los gustos, mis gustos son sencillos, ni muy elevados ni muy activos. En Guatemala podría hacerme rico, pero con el rastrero procedimiento de revalidar el título, poner una clínica y dedicarme a la alergia (aquí está lleno de colegas del fuelle). Hacer eso sería la más horrible traición a los dos yo que se me pelean dentro, el socialudo y el viajero […].
Abrazos cálidos y mojados porque aquí llueve todo el día (mientras quede mate, muy romántico).

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Fuente: Aquí va un soldado de América. Ernesto Guevara Lynch, Editorial Plaza y Janés, 2000.

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